Opinión
| | En Bahía Blanca | | Diversidad |
| | Eduardo A. Hidalgo - 18/08/2007 |
| “Visto de cerca, todos somos una minoría sexual, ya que la norma frente a la cual surgen las minorías, es una abstracción. Es muy difícil que los sujetos demos exactamente con el perfil estricto. Ahora, decir esto no nos debe hacer analizar el hecho de que muchas personas sufren por su identidad o están forzadas por su orientación, preferencias o expresión de género, a transformarse en militantes de su propia identidad. A los heterosexuales no se les exige que tengan que hacer un bastión de su heterosexualidad. El resto, en cambio, muchas veces en lugar de poder ocuparse de su vida cotidiana y de las cosas que le interesan, debe dedicar su tiempo y energías a militar por lo que es.” (Queer, Página/12).
En estos días hemos recibido un hermoso regalo. El Mes por la Diversidad, de la mano del Movimiento en Defensa de las Identidades Sexuales (MODIS), Entramadas y Autoconvocatoria de Mujeres, y con el acompañamiento de otras organizaciones sociales. Nuevas miradas y nuevos sueños por una sociedad mejor. La Bahía del Silencio enfrentada al ejercicio de la libertad, o a la negación por el prejuicio. Escondiendo o encubriendo porque de eso no se habla. Careteando en lugar de ser, para parecer lo que no se asume como ciudadano en plenitud. Esta valiente actitud nos amplía ese mezquino horizonte. Una ventana abierta para que ingrese el aire puro y limpio de este ejercicio de la libertad. Una puerta abierta al camino de la comprensión, el entendimiento. El sumar para más y mejor. Un abrazo solidario con la certeza de que nuestra raíz es una sola, la de la condición humana. Somos un mar de diversidad. Lo somos todos y todas sin excepción. Algunos creen que necesitamos su permiso para esto y para todo. El paso dado marca una huella indeleble. Pies que dan ese paso, con el calzado indestructible de la dignidad y la valentía. Jóvenes también hoy mostrándonos el camino. Como en otras ocasiones, el mundo “capitalista, occidental y cristiano” los victimiza también en esto. Somos también muchos y muchas de otras generaciones y otras luchas. Los acompañamos, nos sumamos, ¿qué otra cosa menos que eso? Debemos mínimamente, sostener esa puerta abierta. Que el camino por la vida y la libertad sea cada vez más ancho. Que nos contenga a todos y todas para recorrerlo juntos. Porque repudiamos hace tiempo ser “derechos y humanos”. Porque fundamentalmente somos humanos, y con derechos. Somos homosexuales, heterosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales, pobres, marginados, etc. Somos pueblo recuperando su arrebatada identidad. Que busca lo que le ha sido despojado hace tiempo, y en el día a día, por los poderosos. Somos pueblo con memoria y dignidad, que exige por su esencial condición humana, la plena e irrestricta vigencia de todos los Derechos Humanos para todos y todas.
Eduardo A. Hidalgo es secretario general de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Bahía Blanca. |
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