Festival de literatura Cultura

Fecha: Lunes, 2 Abril, 2012 - 08:12

Un recorrido por letras y calles

Escritores nacionales evocaron a Héctor Libertella, sin olvidar los aportes de Ezequiel Martínez Estrada, Roberto Payró y Eduardo Mallea. Cuatro jornadas itinerantes con decenas de autores que se dedicaron a hablar y conocer la localidad, también dejaron sus bitácoras de un viaje a la ciudad de los escritores.

Homenaje
“El Filba Nacional eligió al whitense Héctor Libertella como la figura central del festival. Autor, editor, docente, investigador se ha abierto camino y ha influenciado a las generaciones contemporáneas”, según el Instituto Cultural. Este escritor falleció en 2006 y “la lectura de su obra, tanto de ficción como ensayística, obliga a repensar la tradición literaria argentina”. La primera mesa de trabajo estuvo completamente dedicada a la obra de Héctor Libertella. Mauro Libertella, Maximiliano Crespi, Marcelo Damián, con la moderación de Silvina Friera, abordaron “su figura como escritor, desde sus textos, desde su vida”. En otra jornada, y “de acuerdo a hipótesis libertellianas, existen por lo menos dos zonas de expansión en la literatura argentina: las bodegas de los barcos como espacio de importación de tradiciones literarias y el salón literario -luego, el café- como lugar de discusión e intercambio”, aseguraron Federico Falco, Pablo Katchdjian, Moreno y Mauro Libertella.
Lo itinerante no sólo se reflejó en la descentralización de la actividad, desplazándola hacia la región sur de la provincia, sino también que las charlas y encuentros obligaron a movilizarnos dentro y fuera de la ciudad. A los tradicionales Teatro Municipal y Museo de Arte Contemporáneo, se sumaron con lecturas, la Alianza Francesa, las discusiones en el salón de actos de Universidad Nacional del Sur, el recital de poesía en el playón de la calle Alem, Ferrowhite con charlas, recitados y souvenirs de la ría (un sobrecito lleno de agua de la ría, hilos de tanza, pinzas de cangrejo, granos de soja y pellets de polietileno), las empanadas y las poesías en el Águila Blanca del Museo del Puerto.

Apertura
María Moreno, periodista y escritora, ofreció un taller intensivo sobre la escritura de crónicas, con ello quedó inaugurado el festival. “¿Cuáles son los limites de la verdad? ¿Qué es más importante, la veracidad de un texto o que esté ceñido a los hechos? ¿El cronista debe ser siempre realista?, son algunas de las preguntas que surgieron y se problematizaron”. Siguió con una entrevista realizada por los escritores Martín Kohan y Luis Sagasti con Juan Ignacio Pepe Sánchez, basquetbolista, para relacionar el deporte y la literatura.
A la noche y ya en el Teatro Municipal, se realizó la apertura oficial del festival. “Tal vez este festival sea una posibilidad de pasar del río a la ría, o al mar abierto o al mar austral, y sirva para pensar qué significa escribir en una ciudad puerto”, dijo el titular del Instituto Cultural, Sergio Raimondi. “Será una oportunidad más para reconsiderar las distintas tradiciones literarias bahienses, tanto la de algunos nombres que aparecen y desaparecen en relación con la literatura nacional, como Roberto J. Payró, Eduardo Mallea, Enrique Banchs, Raúl González Tuñón y Ezequiel Martínez Estrada. Y los nombres ‘más secretos’, vinculados con la tradición académica, que sostienen un conjunto de percepciones sobre Bahía Blanca, como Vicente Fatone, Jaime Rest o Antonio Camarero Benito”, aseguró. También se rescató la actividad literaria de los últimos 30 años, que fueron el sostén y sumatoria de aportes que posibilitaron la realización de este evento en nuestra ciudad. Mientras que Pablo Braun, presidente de la Fundación FILBA aportó que “salir de Buenos Aires con el festival nacional para nosotros fue muy importante, porque pudimos plasmar en hechos la idea de que sea un festival federal”.
En el cierre del mismo, la santafesina Diana Bellesi dio la bienvenida a todos asegurando que la emocionaba “ver obra de Santoro y escuchar a Luis Sagasti, cuyo libro Bellas artes es realmente precioso, o percibir la inteligencia de Maxi Crespi, o escuchar leer sus poemas a Mario Ortiz, sólo por nombrar a los que en algo conozco, y que me llegue el asombro por los que no conozco, los que aún no he visto ni leído”.

Segunda jornada
Mientras se desarrollaban las actividades, una pequeña feria de libros se armaba sobre caballetes. En el segundo día, se intensificaron las convocatorias en “Políticas del agua”; Luis Gusmán, Aníbal Jarkowski y Martín Kohan y Juan Diego Incardona hablaron de los ríos, el mar y el puerto en la literatura argentina: “el puerto como espacio de intercambio y punto de fuga entre lo conocido y lo desconocido”. Para luego reunirse en el playón universitario en un festival de poesía en las voces de Bellesi, Mario Ortiz, Carolina Rack y Diego Vdovichenko.
Daniel Santoro, pintor y Luis Sagasti, escritor, ponen a dialogar obras plásticas que representaron al trabajador y su universo. Y la noche de esta andanza, se cerró con Zambayonny, que cantó satíricamente y se dejó entrevistar por Jorge Mux.
Hay que destacar que tres de los cuatro días, los concurrentes también pudieron acceder, boleto de por medio, a un viaje documental de “Manteniéndose Vivo”, a cargo de Ángel Romero con la dirección Natalia Martirena.

Día de la Memoria
"Cuando hablamos de Bahía Blanca como una ciudad negativizada, también hay que saber que había otro proyecto de ciudad, que se puede ver en estos planes de estudio y que fue truncado por la dictadura. Por eso son tan importantes encuentros como estos para los que venimos trabajando desde hace años para que se vea una Bahía distinta", dijo Gustavo López, editor de Vox. En relación con la Memoria, la Justicia y la Verdad, las “Aguas turbias” se centraron en la lectura de Juan Diego Incardona, representante literario del espacio de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Se leyeron dos poemas de escritores desaparecidos, Miguel Ángel Molfino contó acerca de la pérdida y reconstrucción de sus textos, en la época de la Dictadura. López revisó la situación de la UNS antes de la intervención militar.
Y atardecía en Ingeniero White y el relato se volvió poesía. Ortiz leyó el fragmento de El libro de las formas que se hunden, que cuenta el naufragio del carguero Luncinda Sutton, éste dio lugar a la creación del primer hotel en lo que iría a ser Monte Hermoso. Silencio. Decía Ortiz casi susurrando y el silencio se apoderaba del público dando paso al ruido estático del polo industrial. Bellessi cerró la lectura y construía “un jardín como quien hace los gestos correctos en el lugar errado”, la sirena de Ingeniero White sonó tres veces. Y después, silencio” contó el Instituto Cultural.
La noche llegó al Museo del Puerto, las empanadas historiográficas y la olla peronista se armaron alrededor de la construcción de un imaginario sobre lo argentino y sus desviaciones, y el peronismo como zona de producción de sentidos poéticos y discursos.
Muchos de los escritores visitantes, aprovecharon las sombras para lograr conocer los contrastes industriales y urbanos convivientes, con una rápida recorrida por la ruta del Polo Petroquímico.

Clausura
“La última jornada del Filba transitó entre las representaciones del trabajo, un documental sobre La Salada, la literatura después de Borges y una bitácora del festival”, resumieron desde el Municipio. Hacerme Feriante de Julián Dángiolillo, un documental que recorre la historia de La Salada, del conurbano bonaerense.
Y en una mesa para entendidos, se discutieron las Tradiciones Posborgianas en las opiniones de Fernanda García Lao, Federico Falco, Oliverio Coelho y Patricio Zunini. Con Imaginarios del Trabajo, Incardona abrió el fuego con un rastreo de los desocupados en la historia de la literatura argentina, para luego repasar las representaciones del trabajo en su serie de novelas sobre Villa Celina. Molina leyó un capítulo de su novela Los modos de ganarse la vida; por su parte, Jarkowski tomó la figura del bibliotecario como trabajador, basándose en una bibliotecaria anónima que trabajaba en una fábrica y le proveía a su padre los libros con los que él se hizo lector y, en contraposición, la figura de Borges como bibliotecario, en los años que tuvo que trabajar de bibliotecario para ayudar en la economía familiar”.
En el final del cuarto día se destacaron las Bitácoras del festival: “ocho escritores realizaron recorridos por diversos puntos de la ciudad de Bahía Blanca y de Ingeniero White a partir de los cuales produjeron sus textos. Zambayonny, que produjo a partir de recuerdos de su infancia una especie de aguafuerte whitense en la que los protagonistas fueron las hinchadas de Comercial, Huracán y el mar; Pablo Katchadjian elaboró una desopilante descripción de la ciudad antes de venir a Bahía, basándose en una teoría de la imposibilidad de la descripción”. Además, “Miguel Ángel Molfino fue al cementerio para encontrarse consigo mismo muerto en una microficción, Sonia Budassi realizó un paseo por las calles de su infancia, Ignacio Molina esgrimió una encendida defensa de la bahiensidad y Oliverio Coelho un cuento breve de ciencia ficción”, de estilo petroquímico.
Enfatizada quedó la figura de San Silverio en las palabras de Federico Falco: “En el agua de la ría hay barro y sedimento que las dragas no dejan descansar en paz / y flotan las ofrendas a San Silverio, / los cabos demasiado verdes de los crisantemos escorados, / pétalos sobre los remolinos de las barcas”. Mientras que la mendocina Fernanda García Lao, en su relato ficcional, imagina una visita a la zona industrializada en Mi pequeña molotov: “Nos subimos a la moto en dirección a esas luces de feria contaminada que insisten en brillar como una navaja sobre un corazón. Por fin, encontramos un cartel que advierte. Hay peligro. Un camino finito une la visión de viejas turbinas soviéticas, los fósforos inquietantes, eliminaciones de etano y el amargo celo de Evaristo, que me mira por el espejo retrovisor desde el reflejo oblicuo de sus anteojos”. Y la literatura fue la excusa para la observación, la reunión y la crítica de la actual situación bahiense.

Autor: Redacción EcoDias