Escuela de espectadores Cultura

Fecha: Lunes, 26 Septiembre, 2011 - 08:59

Teatro a mano 2011

A cargo de Jorge Habib, el Teatro Municipal propone un espacio de estudio, análisis y discusión de los espectáculos teatrales en cartel en la ciudad. Concebido como un laboratorio de percepción de la teatralidad, a la par testigo y protagonista del acontecimiento teatral, impulsa la formación de espectadores críticos. La idea surgió de la Escuela de Espectadores de Buenos Aires, dirigida por Jorge Dubatti. Después de una jornada de intercambios con él, se pensó en crear una réplica de lo hecho en Buenos Aires para nuestra ciudad. Así, Dubatti supervisa la actividad realizada desde el mes de agosto, en un encuentro semanal los días jueves de 20.30 a 22.30 hs. en la prestigiosa institución.
“Tenemos en cuenta que Bahía Blanca no cuenta con críticos de las obras teatrales, aunque siempre trato de evitar la palabra crítica, porque suena ofensivo, se entiende que me refiero a personas o grupos que comenten la actividad teatral”. Según Habib es deseable y necesario para actores, directores y técnicos recepcionar una devolución sobre la obra teatral, impresiones y cuestionamientos del público de manera directa o mediante los medios de comunicación.

Comienzo
En el pasillo, fuera de la sala de ensayo del coro, se dan cita una veintena de asistentes. Mientras los cantantes se van, los intercambios sobre la última obra vista empiezan a correr, también surgen las impresiones y las preguntas. Ningún encuentro es idéntico a otra, si bien hay un cronograma que incluye formación teórica, con noticias de estrenos y reflexiones formales. En muchas oportunidades, un grupo se retira a ver una obra que se estrena en el Teatro Municipal, en la mayoría de las ocasiones concurre un grupo de actores, directores y técnicos para ser entrevistados.
“Este año pudimos hacer un avance, ya en los primeros encuentros logramos subir al escenario para charlar con bailarines, después del espectáculo”, cuenta Habib. De esta manera, se pudo ver de cerca a quiénes estuvieron en el escenario, hablar con los directores de las obras, y saber cómo se germina un hecho teatral. “Los integrantes de la Escuela asisten a una serie de espectáculos, acordados previamente, de diferentes circuitos del teatro y luego los analizan con nuestra coordinación al frente de la clase y con la asistencia de los teatristas creadores del espectáculo analizado. El campo de espectáculos considerados es abarcador de la teatralidad poética: teatro, danza, ópera, narración oral, circo, teatro callejero, títeres, performing arts” fundamenta el proyecto.

La ley del teatro 
¿Por qué formar a estos espectadores? “El teatro es una expresión contra la corriente, en dirección contraria, resistente; es un lenguaje ancestral, que remite a una antigua medida del hombre: la escala reducida a la dimensión de lo corporal, la pequeña comunidad, lo tribal, lo localizado. Porque el punto de partida del teatro es el encuentro de presencias, el convivio o reunión social”, defiende Jorge Dubatti. Se hace urgente definir la ley teatral, “el convivio es la conjunción de presencias e intercambio humano directo, sin intermediaciones ni delegaciones que posibiliten la ausencia de los cuerpos. No se va al teatro para estar solo: es una práctica de socialización de cuerpos presentes, de afectación comunitaria” sin intervenciones técnicas, más que las existentes en ese lugar.
El convivio teatral se da entre el público y los actores, es un momento de conexión, en el cual ambas partes logran compartir códigos en una convivencia, fuerzas y concentraciones compartidas. 

Detrás de la puerta
En el transcurso de estos dos meses ya han asistido grupos y elencos para conversar acerca de sus producciones. De esta manera, combinaron su presencia las dos comedias municipales, “El extraño viaje de Nicolau Pipper” de Cristian Palacios y “La Farsa de Pathelin”, obra anónima y una de las primeras del teatro francés, siendo una sorpresa para ambas los intercambios que lograron entre sí. De esta manera, se logra uno de los principales objetivos de la Escuela, que consiste en acceder a la subjetividad de los artistas en un espacio de encuentro y diálogo por fuera del acontecimiento teatral. Convencidos de que el espectador es curioso, inquieto, ávido de novedad, información y claves de interpretación, la propuesta consiste en brindar herramientas que generen pensamiento crítico teatral y de esta forma, el teatro también logra vida.

Protagonistas
Uno de los participantes le pregunta a Jorge cuánto tiempo dura la formación de la Escuela de Espectadores. “Todo lo que ustedes quieran”, responde. Y a continuación cuenta que la próxima actividad es subir al escenario, detrás del telón para entrevistar a los integrantes de Expreso Mudanza y el Ballet contemporáneo de la Escuela de Danza. Ambos grupos presentaron tres obras: “Cruel”, “Encantada” y “Sueño con Bach”. Mientras suena “Don’t be cruel” en la voz de Elvis Presley, los participantes preguntaron sobre la génesis de las puestas, el trabajo de las directoras junto a los bailarines, cómo se combinaron la danza clásica con la contemporánea, cuáles fueron los razones de la musicalización y la coreografía.
En la formación se brindan criterios de valoración que permiten que los espectadores logren un bagaje de conocimientos e interacciones con las obras y sus protagonistas. Las entrevistas suelen girar sobre estos aspectos, como sucedió con “Ciegos”, el homenaje a Ernesto Sábato, y también las funciones de “Payamédicos”, clowns que cambian teatro por hospital en sus intervenciones. En los últimos encuentros de la Escuela, asistió el elenco de “M’hijo el doctor” para aportar la visión del teatro clásico.

Alternativas
El teatro más que un arte escénico, es la oportunidad de catarsis, según el mismo Aristóteles lo afirma, se logra con la expiación de las emociones mediante la emoción violenta, permite las descargas emotivas. Quien asiste a la obra suele experimentar diversidad de movilizaciones: llora, se emociona, se alegra, se distiende. “Es increíble, la concentración del actor debe ser mayor a la sumatoria de los espectadores asistentes” interviene Habib, “sino no se capta su atención, la obra debe representar un corte con la vida cotidiana del público”.
“No hay que subestimar al público. Al contrario, es necesario pensar que el público puede ser educado”, afirma Patrice Pavis. Para hacerlo, el espectador debe asistir a la representación, tener la experiencia viva y concreta, verlo en directo, en tiempo y lugar reales. La apuesta está hecha en Bahía Blanca, todavía hay tiempo para sumarse a la Escuela de Espectadores. Placer, ocio, diálogo, pensamiento, reflexión, problematización y transformación de la realidad son los ejes del proyecto. Fuera de toda estructura y detrás del telón, Jorge Habib, observa una zapatilla de bailarina, parece sorprendido: “¿Saben de qué está hecha la punta? Sí, de tela, ¿no es increíble?”, finalmente, enternece con su enseñanza.
Vale decir que Jorge Habib es actor, director y profesor. Egresado de la carrera de Formación Actoral de la Escuela de Teatro de Bahía Blanca, se formó en Danza teatro con Adriana Barestein y Mariana Belloto. Dirigió obras de teatro junto a Eduardo Gondell y Rubén Schumager, también, Clínica actoral junto a Ricardo Golcer y Ricardo Suel. Fue co-fundador del grupo Caos y formó el grupo Los Muts. De una trayectoria reconocida y respetada asegura que “cuando asistí a la experiencia de Escuela de Espectadores que lleva adelante Jorge Dubatti, no pensé que sería yo el encargado de hacerlo en Bahía”.


Autor: Redacción EcoDias