Cine en la AMBB Interés general

Fecha: Domingo, 8 Enero, 2012 - 20:40

Piñeyro y su Rati Horror Show

El cineasta Enrique Piñeyro estuvo en Bahía Blanca presentando su documental El Rati Horror Show, que narra la historia de un hombre injustamente perseguido y baleado por la policía, y a la vez injustamente condenado por la Justicia.

The Rocky Horror Picture Show es una película de mediados de los 70 cuyo afiche presentaba el título del filme con letras que chorreaban sangre. El conocido cineasta argentino, Enrique Piñeyro, se valió de esa idea y agregó un juego de palabras para finalmente llamar a su último documental El Rati Horror Show.
Así lo explicó el propio Piñeyro en su visita a la ciudad para presentar la película, la cual fue exhibida en el auditorium de la Asociación Médica de Bahía Blanca (AMBB) en el marco del ciclo de cine Medicina y Justicia, organizado por la entidad.
El documental narra la historia de Fernando Carrera quien fuera condenado injustamente, de manera deliberada, a treinta años de cárcel a través de la manipulación de una causa judicial.
La película muestra todos los delitos que se cometieron en el ámbito policial y judicial y que llevaron a Carrera tras las rejas en el penal de Marcos Paz.
El hecho en sí fue muy conocido por los noticieros y ocurrió en 2005 cuando Carrera transitaba en su auto y fue confundido por personal de la Comisaría 34 de Capital Federal que estaba buscando a dos ladrones. Sin ton ni son, los policías dispararon a Carrera, e incluso un auto de civil con policías en su interior hizo lo propio, lo cual provocó que Carrera escapara. El auto de Carrera recibió 19 impactos, uno de los cuales dio en el conductor dejándolo inconsciente. Posteriormente, el vehículo siguió la marcha y terminó con la vida de tres transeúntes. Cuando el auto de Carrera se detuvo, fue nuevamente baleado por la policía. Carrera salvó su vida pero fue condenado por atropellar a los peatones.
Más allá de que el título de la película hace mención al “Rati”, nombre con el cual en la jerga se llama a los policías, el filme muestra tanto las responsabilidades y delitos policiales así como también los judiciales en el sentido de cómo se armó la causa para que finalmente Carrera fuera hallado culpable, a pesar de que no existían pruebas para hacerlo sino todo lo contrario.
Por otra parte, también hace hincapié en el papel de los medios de comunicación, sobre todo los televisivos, los cuales repitieron hasta el hartazgo la versión policial y judicial agregándole los ya acostumbrados adjetivos que convirtieron a Carrera, para el público, en una especie de asesino serial. Los mismos medios que ahora, con la película en la calle, hablan de una supuesta causa armada contra Carrera pero no deslizan ningún tipo de autocrítica.
En el documental se pueden ver claramente la alteración de las evidencias, la corrupción policial y judicial, las complicidades, y hasta el hecho de no tener en cuenta la palabra de un testigo clave que cuenta el suceso tal y como ocurrió y que podría haber cambiado el destino de Carrera.
La película causó un gran impacto en todos aquellos que se acercaron al auditorium de la AMBB y despertó el debate con el propio Piñeyro luego de la exhibición. A pesar de que el filme demuestra cómo se fraguó la causa, ésta continúa en la Corte: “Sí, sigue en la Corte y seguirá… no sé… años. Aparentemente, Zaffaroni votó para que se haga de vuelta el juicio, Lorenzetti estaría a favor, Argibay no quiere saber nada con el artículo 280 que es un artículo que permite a la Corte rechazar in limine cualquier causa sin dar motivos, simplemente alegando que no constituye suficiente ofensa federal y que entonces no se quieren transformar en un tribunal de tercera instancia. Lo cual en un punto parece comprensible, pero en otro punto no, si las cosas llegaron hasta ahí por algo es. Así que está todo como era entonces y si se apela a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos tenemos para cuatro años más. (Carrera) lleva siete años preso, más cuatro once, a los quince puede salir por buena conducta”.
Una de las preguntas del público fue si Piñeyro no siente miedo al tratar este tipo de problemáticas que al igual que otras que refieren sus películas, se meten con esferas del poder: “No, no tengo miedo porque he descubierto que el miedo en realidad es un mecanismo que ellos cuentan con que uno tenga, entonces actúan desde ahí. Pero el miedo en realidad es como andar pisándole la sábana a un fantasma, porque después uno se da cuenta que no hay nada”.

Monstruos y héroes en un minuto
En el debate también hubo lugar para hablar del papel del periodismo ya que, decíamos, el filme dedica un párrafo a cómo se trató el caso en los medios de comunicación. Piñeyro señaló que la mayoría de los periodistas que vieron la película se fueron bastante compungidos con lo exhibido.
Piñeyro criticó la manera de trabajar de los periodistas que en algún caso hasta hablaban de que los delincuentes atropellaban gente a propósito para crear una maniobra distractiva en la policía: “Yo todavía no me escapé de la policía nunca, pero si me tengo que escapar algún día, lo último que hago es andar atropellando gente porque es como pegarle a un ternero, te rompe el motor, o sea no tiene lógica”. Piñeyro agregó que ese tipo de periodismo no sólo repite la versión policial sino que “le agregan flores y colores”.
Respecto a ello destacó: “Y ya que estamos con la Ley de Medios, podríamos haber sugerido que debería estar prohibido musicalizar los noticieros por ejemplo, que es donde empiezan a editorializar. Debería estar prohibido usar adjetivos: ‘Este amoral que jugó con la vida de la gente’. Ser fáctico, no adjetivar. Esas cosas podrían estar en una ley que mejoraría la comunicación”.
Estas maneras que utiliza cierto sector de la prensa “en definitiva sirven de plataforma amarillista para generar o destruir monstruos o héroes en un minuto, dar vuelta toda la historia…”. Por caso en Bahía Blanca las noticias policiales ocupan buena parte de las noticias diarias, destacándose aquellas que tienen como protagonistas a “perejiles”. Esta práctica tiene que ver con la reproducción ideológica de un modelo sustentado en la propiedad privada y en la facilidad que tienen algunos periodistas para replicar acríticamente partes de prensa policiales, evitando realizar tareas vinculadas a la investigación desde el esfuerzo propio.
También hubo tiempo para explayarse sobre la complicidad judicial: “Acá las cosas se manejan políticamente, acá hay todo un intrincado, entramado, de favores, deudas, cosas, y sobre todo una corporación muy cerrada judicial y policial”.

Críticas, de las otras...
El filme también tuvo sus críticas, por ejemplo de una jueza tucumana que se refirió a Piñeyro como una máquina de hablar “
y que había que conocer la causa, que así era fácil porque yo hablaba como abogado y no lo era”.
El cineasta planteó: “No soy abogado, tampoco necesito serlo, soy un consumidor de leyes porque soy un ciudadano y esas leyes se aplican sobre mí, o sea que tengo arte y parte en la discusión de cómo se van a aplicar sobre mí. No es que sólo puedo ser abogado para hablar de cómo se aplican las leyes”.
El Rati Horror Show merece ser vista no solamente porque prueba la inocencia de Carrera sino también porque desnuda el mundo policial y parte del escenario judicial que afectan al país: “Cuando me traen una primera aproximación al tema, me traen un guión que se llama Inocente y era todas entrevistas de gente diciendo que Carrera era inocente. Me pareció que había que darle una vuelta, para mí los títulos de las películas tienen que generar una pregunta básicamente más que una respuesta”.


Autor: Redacción EcoDias