Aval institucional de la Uns Ecología

Fecha: Lunes, 14 Noviembre, 2011 - 16:55

No draguen, muchachos

El CSU aprobó en su última sesión plenaria el proyecto de resolución por el cual se avalaba el informe de una comisión ad hoc integrada por especialistas del Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia sobre el proyecto de la empresa YPF de efectuar un dragado entre Puerto Galván y Puerto Cuatreros para instalar allí una planta regasificadora.

Pasadas las 18 horas, un numeroso grupo de personas se dio cita en el segundo piso del edificio que la Universidad Nacional del Sur (UNS) posee en avenida Colón 80. En ese lugar, realiza sus encuentros plenarios el Consejo Superior Universitario (CSU) de la casa de estudios, que se disponía a tratar el proyecto de resolución por el que se proponía avalar el estudio que once profesionales del Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia realizaron sobre el impacto ambiental que ocasionaría la ejecución de la iniciativa de la empresa YPF que prevé efectuar un dragado en las aguas que van de Puerto Galván a Puerto Cuatreros, para instalar en cercanías de General Daniel Cerri una planta regasificadora.
Dos horas antes, en el complejo que la UNS posee sobre Avenida Alem 1253 se había montado una clase pública sobre el polémico proyecto de la petrolera, y el posicionamiento que la casa de estudios debía mantener en torno al mismo. Por entonces, aún no había llegado la noticia que confirmaba que, efectivamente, el tema había ingresado al Orden del Día a tratar sobre tablas. Durante las primeras horas del día había circulado el trascendido que indicaba que, por disposición del secretario del CSU Diego Duprat, el punto no sería debatido en la jornada deliberativa.
La disposición no era arbitraria, pues se encuentra dentro de las facultades del rectorado la determinación del Orden del Día a tratar. Pero sí resultaba polémica, habida cuenta las posiciones encontradas que registra la iniciativa de YPF y la inminente realización de la audiencia pública en General Daniel Cerri, prevista en principio para el miércoles 16 de noviembre.
Sin embargo, por insistencia de algunos de los miembros del CSU, el punto finalmente ingresó en el temario y fue discutido sobre tablas por los consejeros presentes.

Hacia atrás
A pedido del defensor público oficial Gabriel Jarque, once investigadores especializados del Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia de la UNS se constituyeron en comisión ad hoc para analizar los posibles efectos que el proyecto de YPF podría ocasionar en el medio ambiente del sector.
El estudio, tal como informó EcoDias, se conoció a fines del mes de octubre último y llevaba las firmas de los doctores Mónica Baldini, María Amelia Cubitto, Sandra Fiori, Andrea López Cazorla, Pablo Martín, Ana Julia Nebbia, Elisa Parodi, Paula Pratolongo, Cecilia Popovich, Daniel Tanzola y Sergio Zalba, todos con experiencia en temáticas ambientales costeras.
La conclusión a que arribó el grupo de académicos indica “que el sitio propuesto para la ampliación del sector portuario, sumado a la extensión del dragado requerida para dicho emplazamiento, resulta absolutamente inapropiado y completamente desaconsejable desde el punto de vista ambiental”.
Por ello, recomendaron “revisar esta decisión, evitando su localización en el área interna del estuario donde el estuario constituye, sin dudas, una pieza fundamental para el desarrollo de la región. Como otros ecosistemas de humedal, se trata de un área de altísima productividad y de particular concentración de diversidad biológica”.
 “Las obras asociadas a la infraestructura portuaria (dragado, instalación de muelles, relleno de planicies de marea) suponen un impacto de altísima magnitud sobre las comunidades acuáticas y costeras, que se extiende más allá del sector donde éstas se emplacen”, añadieron.
 Por otra parte, un incremento en el movimiento portuario en el lugar provocaría, según los científicos de la UNS, “procesos crónicos de alteración ambiental así como un aumento del riesgo de accidentes ambientales severos, tales como derrames de hidrocarburos líquidos, escapes gaseosos y la introducción de especies invasoras con el agua de lastre”.
El Consejo Departamental de la mencionada unidad académica de la casa de altos estudios bahiense avaló pocos días después el estudio reseñado y reiteró “su preocupación por el impacto particularmente alto que tendría la expansión del sector portuario hacia el área interna del estuario”.

Dictámenes en pugna
A la cita en el plenario del CSU llegaron dos dictámenes en pugna, que finalmente contribuyeron a la redacción final de la resolución aprobada.
El primero de ellos estaba firmado por los consejeros Schbib, Lista, Marfil, González y Martínez, y provenía de la comisión de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Institutos, Becas, Subsidios y Extensión.
El proyecto de resolución daba por visto el informe de los profesionales del Departamento de Biología pero, considerando que “es conveniente que la universidad se expida en un tema de trascendencia regional” y que “se cuenta sólo con las conclusiones de este Departamento Académico”, evaluaba que “un estudio de impacto ambiental es multidisciplinario”.
Por ello, proponía “manifestar su preocupación sobre el proyecto teniendo en cuenta las conclusiones del informe técnico elaborado por el Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia” y “conformar una comisión ad hoc multidisciplinaria a fin de realizar un estudio integral del proyecto”.
El otro dictamen provenía de la comisión de Interpretación y Reglamento. Estaba rubricado por los consejeros Alonso, Vera, Cimatti, Martínez Gravino, Amorosi, Castellano, Milanesi y Lucanera.
El texto citaba varias de las afirmaciones de los investigadores firmantes del informe y recordaba el aval institucional que ya había dado al mismo el Departamento de Biología, Bioquímica y Farmacia. A la vez, coincidía con el otro proyecto de resolución al incluir entre sus considerandos que “la importancia que el tema tiene para la comunidad amerita que el Consejo Superior Universitario se pronuncie”.
Por ello, proponía “adherir al pronunciamiento del Consejo Departamental de Biología, Bioquímica y Farmacia que tiene entidad para expedirse sobre la conservación del ambiente y la adopción de políticas compatibles con el desarrollo sustentable y expresar de manera clara e inequívoca su parecer técnico respecto de emprendimientos que puedan afectar los valores mencionados”.

Comisión
Tras un extenso debate -que incluyó el pronunciamiento de manifestantes y el llamado del consejero Cantamutto a no oponerse al desarrollo-, el CSU votó una resolución que incluía parte de los dos dictámenes.
El texto final toma los considerandos de ambos proyectos, por lo cual adhiere “desde lo disciplinar, al pronunciamiento del Consejo Departamental de Biología, Bioquímica y Farmacia”.
A su vez, expresa la “preocupación” del CSU de la UNS por “el proyecto teniendo en cuenta las conclusiones del informe técnico elaborado” y, considerando “conveniente completar el análisis con la visión de otras disciplinas”, dispone la creación de “una comisión ad hoc multidisciplinaria a fin de realizar un estudio integral del proyecto”.
Durante la mañana del jueves 10, la secretaría del CSU remitió a todas las unidades académicas de la UNS un correo electrónico por el cual las invitaba a participar de la mencionada comisión ad hoc, solicitando un listado de nombres de las personas interesadas. Aún no se ha confirmado una fecha para el inicio del trabajo de dicho cuerpo.

Análisis de viabilidad ambiental de la UTN

El GEIA de la UTN local dio a conocer un informe elaborado por siete expertos de esa casa de estudios en torno al proyecto de YPF para el estuario bahiense. El pronunciamiento también llegó en respuesta al pedido del defensor público oficial Gabriel Jarque.

Con la firma del doctor ingeniero Horacio Campaña, director del Grupo de Estudio de Ingeniería Ambiental (GEIA) de la Facultad Regional Bahía Blanca de la Universidad Tecnológica Nacional (FRBBUTN), se dieron a conocer el pasado 7 de noviembre las conclusiones de un  estudio que se encaró a pedido de la Defensoría oficial. Según reza en el escrito, la comisión ad hoc estuvo integrada por el director del Departamento de Ingeniería Civil de esa casa de estudios Eduardo Bambill, la directora de la Maestría en Ingeniería Ambiental Aloma Sartor, la especialista en Puertos Daniela Escudero y Olga Cifuentes, Sergio Zalba, Carlos Frank, y Domingo Campaña, todos miembros del GEIA.
Luego de desarrollar un pormenorizado análisis del caso, los autores del texto concluyen que “la magnitud del impacto previsible y la existencia de alternativas que ‘a priori’ parecen compatibles con la protección de la integridad del estuario y con parámetros sostenibles de crecimiento, llevan a esta comisión a advertir firmemente que la localización de este proyecto en el sitio propuesto es inadecuada, considerando tanto los aspectos ambientales, como la propia sustentabilidad de la operatoria, ordenamiento y crecimiento de la actividad portuaria en todo el estuario y en la región completa”.

Conclusiones textuales
“1- Un enfoque limitado que excluya la evaluación de localizaciones alternativas resulta insuficiente y parte de premisas que a juicio de esta comisión, llevarían a una decisión errónea desde el punto de vista ambiental y estratégico de desarrollo. El análisis de prefactibilidad a nivel del estuario completo es un requisito indispensable para una evaluación realista de la viabilidad ambiental del proyecto.
2- El proyecto bajo análisis ignora las conclusiones de los procesos de planificación participativa desarrollados en el ámbito de la ciudad de Bahía Blanca durante los últimos quince años. Dichas instancias, en las que tomaron parte docentes de esta universidad junto a miembros de organizaciones públicas y privadas de la comunidad, combinaron factores de aptitud y potencial ambiental y señalaron la importancia de conservar el valor ambiental del sector interno del estuario, dirigiendo la actividad portuaria hacia el área externa.
3- Restringir el análisis a las obras de dragado y a la infraestructura de muelles y planta regasificadora resulta completamente insuficiente. El análisis de viabilidad ambiental no puede excluir la consideración del impacto global de la construcción de un centro de actividad industrial y portuaria que trasciende en escala y complejidad las actividades propuestas en el proyecto de regasificación y que, inevitablemente, seguirá a la apertura del canal y al establecimiento de tierras para asentamiento de infraestructura.
4- Desde el punto de vista técnico portuario, el estuario de Bahía Blanca presenta una heterogeneidad en sus características, tanto a nivel de costas y del área marina, como de infraestructura de dragado, que viabilizan la instalación del proyecto en sitios alternativos donde el impacto resultaría significativamente menor, y no existirían, a juicio de esta comisión, restricciones para que la obra se desarrollara bajo esas premisas”.

Autor: Redacción EcoDias