Carta de lectores Opinión

Fecha: Lunes, 7 Noviembre, 2011 - 18:31

La mies en sazón

Es imprescindible tratar de tener una visión del conjunto de lo que sucede. Esta semana pasaron varias cosas (hechos, procesos, fenómenos) que es necesario contextualizar.
En primer término,
el discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante el G-20 y la posterior entrevista entre la primera mandataria y el primer mandatario. En cuanto al discurso, baste decir que en el documento final del G-20 los primeros puntos de la declaración se adaptaron para reflejar lo que había planteado Cristina en su discurso. No sólo eso, sino que el presidente francés Sarkozy tomó otros aspectos señalados por la presidenta para “militarlos” como propuesta de modificación de las actitudes del capitalismo financiero. Esto no había sucedido nunca en la historia. Lo mismo la advertencia, elegante pero firme, que le formuló Cristina a Obama: que si no hacemos el esfuerzo de equilibrar la balanza comercial entre ambos países, Argentina puede tomar otro camino, como dificultar la remesa de utilidades a las casas matrices de las empresas o comprar maquinarias en terceros países cuyo balance comercial con nosotros sea más favorable. Esto no había sucedido nunca y sucedió. 
Por otro lado, hubo un intento bastante serio de atentar contra la estabilidad del dólar. La embestida fue frenada por varias acciones llevadas a cabo de modo conjunto y coordinado. Una es la que describe Verbitsky en su columna dominguera de Página/12. Dice que al mediodía desde el Banco Central llamaron a un banco privado que había vendido 1.200 millones de dólares. El funcionario del banco privado lo negó. El funcionario del Banco Central le marcó el lugar en que se había realizado la operación, la sucursal y la caja en que había ocurrido la transacción. Y, continúa relatando Verbitsky, “sabían hasta el nombre de la cajera”. En definitiva se había tratado de un error de asiento y la operación era en verdad de 120 mil dólares. No obstante, sirvió para evaluar la determinación de las actuales autoridades, porque no sólo tienen las espaldas anchas en lo que a reservas se refiere, sino que saben de economía, saben de historia y saben cómo hacer reflexionar a los poderosos del mundo.
A esta altura de los acontecimientos ello no es poca cosa. Se pudo contener una acción hostil contra el dólar, pero la reflexión es más amplia. Mercedes Marcó Del Pont lo explicó con claridad en una charla el sábado al mediodía en la Biblioteca Nacional. El hecho lo refleja con amplitud una nota también de Página/12, del especialista en Economía Raúl Dellatorre, cuando dice: “La presidenta del Banco Central dijo: ‘No estamos ante una crisis por excesiva desregulación del mercado, sino que es una crisis larga, de más de treinta años, en la cual se van sucediendo diferentes episodios. Es una crisis que nace en un cambio de patrón de acumulación, que ahora se llama financiarización. Y que la Presidenta la planteó muy claramente como una tendencia al anarcocapitalismo’, un sistema descontrolado en el que la ganancia financiera se apartó de la actividad productiva. Ante ello, enfatizó finalmente, Argentina va a avanzar fortaleciendo las herramientas del Estado y rechazando ‘todas esas falacias del neoliberalismo, que pretenden hacernos volver atrás; a ellos les decimos que, esta vez, las profecías autocumplidas no van a ocurrir’”.
En este lado del mundo, el análisis del mercado granario y acerca de los recientes anuncios en torno del trigo, efectuado por gente que habitualmente quiere buscar “pelos en la leche”, sorprendió por ser laudatorio. Ello se reflejó en la frase: “No es lo mejor, pero soluciona problemas”. Viniendo de operadores tradicionales, este tipo de expresiones son llamativas, porque hablan de que se ha consolidado una política económica en función de los intereses nacionales y populares. La conclusión la expresa con nombre y apellido un productor tradicional de Dorrego: “¿No será que tenemos que hacer nosotros cooperativas?”. Esto dijo el productor Irazusta, que en apariencia no tiene antecedentes que predigan que fue “comprado” por el oficialismo. La nota aparece en La Nueva Provincia del domingo y releva las opiniones de los operadores del mercado de cereales y la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca.
Aporto de mi coleto: no es un dato menor el almuerzo de la Presidenta en Coninagro, visita a la que le dedicó tres de las presidenciales horas, que es mucho tiempo. De ahí viene la implementación de la propuesta de Federación Agraria para la comercialización de granos, pero vienen otras cosas, porque el respaldo a la producción al agregado de valor a la misma y al asociativismo en función de consolidar objetivos, no es cartón pintado. Esto nos exige ser creativos, multiplicarnos y no cansarnos de sembrar, siendo plenamente concientes que ya tenemos algunas “mieses en sazón”, es decir, es momento de cosecha.
 
Víctor Tomaselli (h) es olivicultor y oleólogo de la región.


Autor: Por Víctor Tomaselli (h)