UN CLÁSICO Locales

Fecha: Martes, 20 Febrero, 2018 - 00:00

La esquina del folclore

En Luis María Drago 1699, corazón de Villa Mitre, existe un rincón con ritmo propio desde hace 10 años.

Bajo el nombre de Lyon D´or, el restaurante se convirtió en un espacio vinculado con la música más tradicional de Argentina, y por eso es más conocida como La Esquina del Folclore. “Bahía Blanca no es una ciudad netamente folclórica, se inclina más por otro tipo de música, el tango, el jazz, otros géneros, pero el folclore es un círculo que se mueve dentro de las peñas, y siempre te vas a encontrar con la misma gente” reflexiona “Pichi” Herrera, salteño de nacimiento y residente bahiense, quien junto a Adriana Elisabet Guerra dan vida al lugar.
“La gente que viene a las peñas de los viernes y sábados son amigos, lo cierto es que no hay muchos lugares, solo cuando se organiza algún evento y entonces hacemos devoluciones de favores, yo voy a tu casa y cuando hago algo vos venís a mi casa, y si tenés otro amigo vamos a ir igual”. La esquina de ladrillos rojos y ventanales de vidrio repartido está envuelto en un sabroso y tibio aroma a empanadas, se abre en un amplio salón con mesas y sillas, luce un escenario dispuesto para las presentaciones y un gran espacio para que las parejas que quieran bailen, “mirá todo el lugar que tienen los bailarines, no sé qué pretende Adriana, parece que siempre quiere que la gente esté cómoda” asevera al señalar la pista de baile. “Tal vez en la ciudad no le han dado la importancia a la música nuestra”.

Senda elegida
Lyon D´or perteneció a la familia de Adriana y fue un restaurante de paso, después del fallecimiento de sus padres quedó por un tiempo en alquiler, más tarde cerrado, finalmente, Guerra y Herrera tomaron la decisión de reabrirlo. “Cuando encaramos este proyecto dijimos que íbamos a transitar por un solo camino, y ese camino era el que elegimos, el de la música folclórica, también tenemos un poco de tango, porque es el tradicional ciudadano”. Con el tiempo, ganaron espacio y la gente lo asocia directamente con esa música, “después de 10 años es un poco el clásico, este trabajo es de boca a boca”. En estos tiempos pasaron muchos cantantes, “muchos amigos, algunos andan por otros escenarios, que se iniciaron en nuestra casa y visitan otros lugares, es bueno que suceda eso porque les dimos el espacio y el momento para que ellos vengan hacer su base acá y después tomaran otro rumbo”. Herrera asegura que siempre están llegando intérpretes nuevos, tanto de la ciudad como de la zona, por lo tanto, dentro de las posibilidades de la casa tratan de satisfacer tanto a cantantes como a comensales.
“Viernes y sábados vas a encontrar la tranquera abierta”, dice entre risueño y divertido. En un ambiente familiar y amistoso, la noche permite compartir la música y la danza, la poesía, “eso tiene este lugar”. Recuerda que en Salta el folclore se vive desde chico, junto a Santiago del Estero, “son provincias de raíces muy profundas, por eso es un poco traer esas peñas auténticas, amén de la gente que gusta del folclore, también otra gente que quiera ver y conocer”. Otro deseo abona Herrera, uno más ligero pero que también está vinculado al imaginario colectivo, “quise desmitificar que el folklore es solo una guitarra, un vaso de vino y una empanada chorreando, en Bahía Blanca existe aún ese preconcepto, es un compartir mucho más amplio”.
El restaurante tiene 34 años, “antes era un parador donde la gente se bajaba a almorzar o cenar depende del horario que llegara, los que iban al sur o los que iban a Buenos Aires”, recuerda, el lugar se encuentra a pocos metros de la terminal de ómnibus. “Al reabrirlo hace 10 años quisimos reponer los valores de nuestra cultura, de nuestra música, sobre todo con grandes maestros que dejaron un legado muy profundo”. Entonces, nombra a Atahualpa Yupanqui, Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Manuel Castilla, Eduardo Falú como los grandes exponentes del género. “Arrimamos el leño al fogón para que nuestra música nunca se apague”, sentencia como objetivo, “tenemos la suerte que la gente nos identifica”. Con este tinte y este rumbo, la música se volvió protagonista y la amistad una de las expresiones de los versos compartidos cada encuentro.
“Hay un algo que hace que vuelvan, y para nosotros eso es bárbaro, se sienten cómodos, les gusta y regresan” se enorgullece Pichi, “los argentinos somos muy familieros, ir a lugares donde se pueda compartir con todos”. Algunos de los que dijeron presente durante estos años fueron Raúl Palma, Omar Pineda, el grupo Pullay, Las Charabonas, Ricardo Juárez, Guillermo Aberastury, a los más jóvenes los llama el folclore vivo, por eso cuando recibieron la visita de Oscar Cardozo Ocampo, bailarín del ballet de Santiago Ayala conocido como “El Chúcaro”, la felicidad fue plena. “Ojalá que alguien de Bahía pueda trascender dentro del ambiente folclórico nacional” expresó.
Los viernes suelen estar concurridos por quienes gustan de la movida folclórica, por eso hay baile y canto a viva voz, mientras que los días sábados los asistentes están más ávidos de un espectáculo para escuchar, curiosos que se animan a cantar. “Vienen de todas las edades, siempre sostuve que el único género musical que se da el lujo de juntar y reunir a la familia es el folclore”, entonces rememora a una abuela de 70 años que bailó una zamba con su nieto de 10 años. “Creo que es una forma de que se vaya transmitiendo, por ahí vemos a ese chico más adelante bailando en un ballet, y eso está bueno”. No se llega a ciertos sitios y entusiasmos porque sí, Herrera era uno de los integrantes de “Los del Huayra”, con Adolfo Fernández, sus hijas son fieles herederas del arte musical, una canta folclore y otra se dedica al tango, “por ahí coincidimos un día y cantamos los tres en el escenario”.

Autor: Redacción EcoDias