Juicio por la Causa del V Cuerpo de Ejército Opinión

Fecha: Lunes, 2 Mayo, 2011 - 08:49

La cuenta regresiva

Los días se acortan febriles. La inquietud lógica ante la inminencia del momento largamente esperado por los familiares, amigos, compañeros y vecinos sensibles de una ciudad que lleva el lastre de ser el apotegma de la reacción fascista del país. Algunos lo viven con orgullo, otros, la mayoría, entienden que el momento de la reivindicación es ahora.
La hora del juicio ha llegado, en las sillas del recinto cedido por la Universidad del Sur (un ámbito mas que pertinente) estarán sentados los imputados de haber perpetrado los mas horrendos crímenes contra la humanidad.
Juan Manuel Bayón, Hugo Delmé, Jorge Mansueto Swendsen, Osvaldo Bernardino Páez, Miguel Ángel García Moreno, Jorge Masson, Mario Carlos Méndez, Walter Tejada, Hugo Fantoni, Norberto Condal, Carlos Taffarel, Jorge Granada, Jorge Oscar Corres, Andrés Miraglia, Héctor Selaya, Vicente Forchetti, Héctor Abelleira, Carlos Contreras, Héctor Arturo Goncalvez, tendrán la posibilidad de ser juzgados con todas las garantías que les ofrece la democracia, algo que sus víctimas no tuvieron.
Pasaron 35 años, y las heridas no cicatrizan. Los querellantes, familiares y compañeros cargan hoy los años de la espera y las marcas del dolor.
Bahía Blanca fue el centro operativo más importante del plan sistemático de desaparición de personas. Si bien su radio de acción cubría el sur de la provincia de Buenos Aires y la Patagonia toda, el aparato de inteligencia sustentado en las tres armas y las fuerzas de seguridad instaladas en la ciudad, más el apoyo concreto de civiles, significaron un aporte fundamental para el accionar del terrorismo de estado en todo el país.
Cien víctimas conforman la querella, más de 90 imputados procesados, 400 testigos, son cifras que hablan a las claras de por qué los juicios que involucran al V Cuerpo del Ejército y la Armada se los conoce como la megacausa.
Decenas de miles de fojas conforman los expedientes con la investigación realizada por la Fiscalía Federal del período que va desde 1975 hasta 1983. Allí se guardan historias de vida y de muerte que muy pronto, quizás, puedan ser en algo reparadas. La verdad nos hará libres, cuenta una frase que late desde siempre junto al reclamo de justicia de aquellos que no se doblegan.
Arribar a este histórico juicio en Bahía Blanca tuvo un arduo peregrinaje, no sólo por el volumen del expediente sino por las intensas actuaciones dilatorias que operaron desde el corazón mismo del poder judicial. Jueces, secretarios, y abogados de la defensa, trabajaron activamente utilizando todo tipo de argucias y estrategias desde los tiempos de la dictadura hasta hoy, con el objeto de postergar y dilatar la inevitable hora de la verdad.
Muchos de estos civiles fueron reconocidos y mencionados en las declaraciones de las víctimas como participantes activos en los lugares de cautiverio, ya sea como visitantes o participando en las sesiones de tortura. Algunos ya murieron -como el juez Madueño-, otros están vivos y figuran como imputados.
Un hecho reciente que evidencia lo dicho, es la presentación hecha por la Fiscalía Federal de la recusación del Presidente del Tribunal Oral Federal, Juez Juan Leopoldo Velazquez, quien tiene a su cargo este proceso histórico. Lo que motivó esta diligencia de la Fiscalía es el estado público que tomó una reunión en el Club Argentino de Bahía Blanca en la que participaron el magistrado recusado, los defensores Rubén Diskin y Luis De Mira, el juez Gustavo Andrés Duprat y el imputado Hugo Mario Sierra, evento realizado a pocas semanas del comienzo del juicio, lo que evidencia la relación personal entre las partes. Este acontecimiento muy comentado en diversos ambientes de la ciudad generó desconfianza y estupor. Vale agregar que los querellantes de la causa también pidieron el apartamiento del juez y el resto del tribunal.
En el escrito de la recusación los fiscales Córdoba y Azzolin, entre otros conceptos, destacaron lo siguiente: “Un trámite crónico de la causa a su cargo (a cargo del juez), con prorrogas excesivas que no le fueron solicitadas, con excarcelaciones generalizadas, con intervenciones de jueces excusados, con avisos a los imputados de pedidos de detención en su contra, todo esto coronado con un encuentro con un imputado y abogados defensores poco tiempo antes del inicio del juicio, cuando al mismo tiempo decide no recibir a los querellantes”.
Para los que caminamos las calles de la ciudad, lo expresado por los fiscales define un panorama que es percibido desde hace mucho tiempo. Este acontecimiento que tomó estado público exhibe con extrema fidelidad los resabios más nefastos del poder judicial al servicio del terrorismo de estado, nos alerta y nos pide que estemos atentos para que el reloj no se detenga, como no se detuvo en Mendoza, ni en Salta, ni en Tucumán. La hora de la verdad se acerca, irremediablemente, también en Bahía Blanca.
 
El periodista Axel Delfino es director de Radio Nacional Bahía Blanca.

Autor: Por Axel Delfino