Tata Cedrón en la ciudad Cultura
Fecha: Domingo, 22 Enero, 2012 - 09:13En una noche de verano
El
“Tata” Cedrón se presentó en el Museo del Puerto y trajo con sus
canciones los versos de Juancito Caminador en el 25° aniversario de la
institución portuaria.
“Estamos en una encrucijada de caminos que parten
y caminos que vuelven”, canta el Tata, mientras un tren de carga recorre
las vías y un camión frena en Guillermo Torres y Cárrega. Con la
asistencia de un público numeroso, y la presencia del vicegobernador
Gabriel Mariotto, el intendente municipal Gustavo Bevilacqua y funcionarios
municipales, el Tata recordó la leyenda de Raúl González Tuñón. “En el
año 27, creo, acá, en Ingeniero White precisamente, me tropecé con un
circo pobre, en el cual trabajaba, hacía uno de los números, un hombre que
enseguida coincidí con él en cuanto a sensibilidad, un trotamundos, cuyo nombre
exacto yo nunca lo conocí porque él se decía llamar Johnny Walker, era el
whisky que tomábamos en aquella época también y entonces pregunté qué quería
decir y me dijeron “quiere decir Juancito Caminando”. Y como este hombre me
gustó tanto, me hice tan amigo, yo lo adopté después”, le contó González Tuñón
al Tata, recordando su trabajo de cronista para el diario Crítica.
El Tata
Juan Tata Cedrón nació en Buenos Aires en 1939.
Cantor, guitarrista y compositor. En los años más difíciles de la dictadura se
exilió en Francia. A su regreso en 1984, declaró “me fui porque me tuve que ir”.
Residió en París más de dos décadas, lugar donde grabó sus discos y se afincó
como padre de dos hijos Román y Emilio, el primero contrabajista y luthier y el
segundo, violinista.
Sus trabajos rondaron la musicalización de los
poemas de Raúl González Tuñon, Juan Gelman, Francisco Urondo, Federico García
Lorca, Roberto Arlt, César Vallejo, Julio Cortázar, también, Acho Manzi, Dylan
Thomas y Bertolt Brecht, y ha sabido sumar anónimos mayas y temas inéditos de
Homero Manzi. Con su grupo, el Cuarteto Cedrón, ha interpretado tangos,
milongas, valses, candombes, canciones camperas. “Porque el campo y la ciudad
se funden en la canción”. El cuartero se recibió como tal en 1964, cuando
tocaron junto a Eduardo Rovira, Osvaldo Tarantino, Astor Piazzola y Steve Lacy,
en el recientemente inaugurado Gotán, el primer café-concierto de la ciudad
capitalina. Guitarra, bandoneón, viola, bajo electrónico y cello conforman el
Cuarteto y una voz peculiar que arrastra al sello propio.
Al cumplirse cuarenta años del grupo, en 2004,
el Tata regresó a Argentina para instalarse definitivamente. En 2011,
distinguieron al cuarteto con el Premio Gardel al mejor álbum orquesta tango
alternativo. Además, se estrenó el documental “Tata Cedrón, el regreso de
Juancito Caminador” del director Fernando Pérez, que suma testimonios, música y
anécdotas de una vida de trabajo.
En el Museo
La apertura del espectáculo estuvo a cargo de
Abrojito Dúo, con ejecuciones instrumentales de tangos. Manuel Angelini y
Nicolás Fernández Vicente se encontraron en un escenario local convocante.
Luego, Pablo Macchi en un perfecto traje y bigote anunció el ingreso de Tata
Cedrón y Miguel López. “Hoy seremos un dúo nomás, ya que la otra parte del
grupo está en algunas presentaciones en Francia”, abrió, se acomodó la guitarra
en el cuerpo, miró a su compañero con el bandoneón y empezó a tocar y cantar
durante una hora y media.
“Todos los ladrones estaban enamorados de
Rosita y yo también”, marca el poema de González Tuñon, mientras un hombre
silba sentado en el riel ferroviario en la vereda del Museo del Puerto. El
homenaje a Juancito Caminador se concreta en “El Prestidigitador” y “Polka de
la tarjeta de cartón”. Convoca la presencia del poeta: “ya a los 17 años, Raúl
escribió echa 20 centavos en la ranura para ver la vida color rosa”.
En un impasse, agrega que “me parece
extraordinario que chicos, jóvenes y veteranos estemos compartiendo esta noche.
Volví a White, su gente, la educación, el puerto, todo estaba antes y digo que
no puede ser humillado por el tiempo”. En son de vals criollo y candombe, “No
me olvides” de Arturo Jauretche, se convirtió en marcha. Y la fiesta cerró
cuando una pareja bailó el bis que el público aclamó, y el maestro ejecuta con
destreza tantos poemas hechos canción.
Ya había contado en la conferencia de prensa
que “me encanta volver a Bahía en este momento. Tuñón conoció a Juancito Caminador
en el año ‘27, yo las canciones las hice en el ‘64 y ahora estamos en el 2012;
pasaron más de 80 años con un personaje, con una canción, un poeta y un cantor”.
Temprano recorrió el Museo comunitario y dijo reflexivo e ingenioso que “es
increíble que se pueda contar la historia mediante repasadores, todos colgados
hablando de lo que pasó, además, están limpios”.
Accesible a la gente, firmó revistas como
recuerdos, discos compactos, se retrató con quienes se aproximaron a saludarlo,
abrazó a los conocidos. En la carpa, ya a solas, guardó a su compañera la
guitarra, después de acariciarla: “el tiempo todo lo embroma, menos la canción”.


