Opinión

Fecha: Martes, 14 Febrero, 2017 - 00:00

El sepulturero de la historia

Los pueblos del mundo son llevados hacia un precipicio, ¿Qué quedará de ellos…? Solo Dios lo sabe y, como a mi parecer lo trasladaron a otra galaxia busquemos, si queremos saber las causas, en nosotros mismos.
Desde que apareció la especie humana, han pasado imperios y civilizaciones.
Estamos llegando a los finales de una civilización que se caracterizó en la esclavitud de los antiguos imperios, bajo formas y modelos distintos.
La filosofía, como ciencia que busca la verdad (ya lo señalaba Marx) nos da una interpretación de la historia (de la humanidad), lo que nunca nos dio es saber cómo cambiar la historia.
Y lo que hemos hecho mal, somos nosotros mismos quienes debemos cambiarlo.
El capitalismo se creó, y en su desarrollo piramidal los más ricos se quedaron con el mundo. Lo podemos apreciar en un solo ejemplo: 8 personas tienen más de lo que consumen 3.600 millones de asalariados.
La concentración del poder económico y financiero se adueñó de la independencia y soberanía de los países pobres, subdesarrollados y emergentes.
La especie humana ha llegado a un estado que reclama cambios que el sistema capitalista y todos los gobiernos (burguesías como clase social) no dan respuestas ni vemos soluciones.
Los cambios a producirse plantean la necesidad de un nuevo sistema económico y social que erradique las desigualdades sociales, y de posibilidades de “vida plena” a la humanidad.
¿Por qué Estados Unidos no puede contener a China y ésta se ha desarrollado de tal forma que podemos considerarla la primera economía del mundo?
China es el país mas poblado del mundo (1360 millones de habitantes), y festeja su nuevo año (del Gallo) con aumentos en su producción, y ésta propone al mundo una alternativa económica que los gobiernos capitalistas no están en condiciones de hacerlo con sus pueblos.
De manera que la integración global del capitalismo afronta históricamente un modelo nuevo de producción que lo obligará a modificar su propia estructura económica, a aceptar, admitir que debe dar paso a otro orden económico mundial y que ya no posee el poder militar para imponerle al mundo su dominio.
La historia dirá quién será el sepulturero del sistema capitalista, los fariseos que se apoderaron del mundo no pueden controlarlo.
Es difícil que lo acepten y lo admitan.
La transformación de un sistema económico a otro más justo, social y humano requerirá años.
La economía del mundo ya no es patrimonio del capitalismo ni de los Estados Unidos (made in Trump).
No pueden coexistir como se pretende dos sistemas antagónicos, la decisión y futuro de la humanidad tendrá que superar lo viejo e iniciar un mundo nuevo con un hombre nuevo.
El capitalismo tendrá que aceptar que en el futuro pueblo y humanidad deben regirse anteponiendo las necesidades de los pueblos a los intereses personales o de sectores, dicho sintéticamente el ser humano y la ciencia deberían gobernar.
Einstein llegó a decir: “Dios (la naturaleza) no juega a los dados”.
El futuro humano requiere rigor científico.

Autor: Por Aron Berstein