Opinión

Fecha: Martes, 13 Junio, 2017 - 00:00

El mundo religioso y sus problemas

Bertrand Russel (matemático inglés) escribió: “Porque no soy creyente”.
Don Ata, que no era académico, profundo conocedor de la psicología del paisano de campo y sus creencias, escribió: “Mis cuentas no son con Dios, mis cuentas son con los hombres”.
José Hernández pone en boca de Martín Fierro su pensamiento sobre la sociedad de su tiempo. “No me vengan, contesté, con relación de dijuntos; ésos son otros asuntos; vean si me pueden llevar, que yo no me he de entregar, aunque vengan todos juntos”.
Tuvimos un Homero con la Ilíada y la Odisea, un Dante con la Divina Comedia, un Cid Campeador, un Cervantes con El Quijote de la Mancha, un Shakespeare que nos dejó la tragedia inglesa, y hubo un Esquilo, Eurípides y Sófocles que nos dejaron la tragedia griega. En los grandes filósofos, también en los primeros que intentaron interpretar la función social del hombre a través del trabajo (Helvetius, Proudhon, Saint Simon y otros), en todos los casos son hombres los que trataron de interpretar a otros hombres.
Todas las religiones colocan a Dios por encima del hombre, buscamos a Dios cuando Dios está en cada uno de nosotros.
Si el mundo tal como lo estamos viendo ha llegado a tal grado de corrupción, ¿dónde se empujó a la pérdida de todos los valores, éticos y morales?
Fue el hombre que se convirtió en monstruo, las religiones se quedaron vacías de contenido en sus periódicas visitas de muchas iglesias y credos los envían a regresar a Dios (al reino de los cielos).
El hombre no es una cosa abstracta, el concepto de “ser humano” quedó desvirtuado, somos nosotros los que vivimos en la tierra y la naturaleza nos llevó a ir despojándonos de nuestro tronco, animal y simio.
Somos los responsables de lo que pasa en el mundo.
Lo que nos dicen que hizo Dios en Sodoma y Gomorra maneja la impresión de leer un cuento de poca ciencia y mucha ficción.
Hoy, todo el mundo se ha convertido en Sodoma y Gomorra, y no será ningún Dios quien nos salvará.
No pudimos llegar a ser realmente seres humanos, se cruzó un gato negro en el camino de la humanidad, que se llama capitalismo, nos atrapó en sus redes.
Nos hablaron de libertad (ahora de derechos humanos) y nos convirtieron en esclavos y monstruos con cara de humanos.
Y ahora que ese mundo entró en crisis, se va desmoronando, no ofrece respuestas ni trae soluciones en ninguno de los pueblos de cada país, nos rebelamos y aun en forma inconsciente marchamos hacia un nuevo orden económico mundial, y en mi visión capto lo que denomino “La Revolución silenciosa”. El mundo está cambiando, China aparece como una alternativa más creíble y confiable que el sistema que tenemos.
Me pregunto: ¿Todos los chinos son comunistas? ¿Todos son creyentes de Confucio? ¿O es el hombre que en China va encontrando su propio camino? Hoy China como primera gran potencia económica del mundo nos ofrece en vez de guerras el camino de la ruta de la seda, a través del comercio y la complementación económica como salida a la crisis que soporta el mundo.
No son los dioses ni los gobiernos los que empujan a cambios en la sociedad humana.
Que los chinos no se diferencian en nada de quienes no somos chinos.
Y de que si lo lograron y nos proponen un nuevo orden económico mundial y el reencuentro del hombre consigo mismo y con la naturaleza, queda por saber cuantos somos los que lo queremos y cuantos son los que lo impiden.
Al Antiguo Testamento lo suplantó el Nuevo Testamento.
¿Por qué no podemos cambiar el viejo, decadente y corrompido mundo del capitalismo y transformarlo en un mundo más humano, más social, sin pobreza, sin hambre?
La encrucijada en que estamos viviendo, convertida en infierno, la podemos convertir en vida digna y esperanza verdadera para el hombre en su verdadero concepto “ser humano”.

Autor: Por Aron Berstein