Por Eduardo Giorlandini

Fecha: Martes, 25 Octubre, 2011 - 10:11

El abigeato de la Argentina

El abigeato de la Argentina

Por Eduardo Giorlandini

Existen temas que pasan desapercibidos, en ocasiones, en los medios de
comunicación masiva de las grandes ciudades, como el abigeato, que es un
problema que afecta a los ganaderos y a las zonas rurales.
Este tipo de delito, a pesar de lo que acabo de expresar, tiene mucha
magnitud en el territorio argentino; se vincula, lógicamente, a un derecho
de propiedad, a la economía nacional y en particular a la producción, la
distribución, el consumo, la circulación de bienes; el contrabando, las
exportaciones y, además, a la evasión impositiva.
Las penas establecidas en el código penal son mayores que en otras
circuntancias, porque se entiende que la campaña, el campo, está más
desprotegida, por la separación de los centros urbanos, la distancia y las
extensiones de tierra.
El abigeato es el hurto de ganado; existen distintas penas según las
circunstancias en que se robe: la cantidad de ganado, la destrucción de
bienes, como por ejemplo alambrados. En particular se tiene en cuenta si se
realiza en banda.
Este asunto de la desprotección no se dio tanto en Sicilia, porque la mafia
cobraba por la protección lo que se llamaba pizzu, una especie de
“impuesto”. El vocablo pizzu se refiere a la picada de los pájaros, en la
jerga de la mafia.
Incluso estas bandadas tienen su especialidad: el ganado vacuno, el lanar,
el equino. Una sola de las bandadas conocidas, como la de “Los polaquitos”
fueron llamados los Robin Hood, de Villa Diamante, porque regalaban equinos
a gente humilde con carros de zonas rurales o cartoneros de la ciudad.
Las bandas cubrían territorios de la pampa, particularmente las provincias
de La Pampa y Buenos Aires. Se cubrió el 50% de la zona exterior del
conurbano.
Son profesionales, especialistas, como dije; algunos son muy diestros en
montar en pelo usando sogas y hasta abrigo como riendas; también diestros
en cortar hilos y durante la noche. El robo ha sido bien organizado, a
veces al voleo. Dijo un policía: “Montando parecían indios, siempre se
acerca con vientos en contra, para que no los huelan y van en cuero, con el
torso desnudo, no sé muy bien por qué lo hacen, aunque otros cuatreros me
confesaron que de esa forma los caballos (en el caso de robo de equinos) se
vuelven mansos”.
Otro policía -según informaciones de la prensa escrita- expresó que son al
menos 3.000 los cuatreros en la provincia de Buenos Aires, en actividad
cotidiana.
Hubo altibajos en la represión, según épocas, porque los gobernante fueron
distintos y también sus criterios o su distracciones; igualmente, las
autoridades en general, incluso policiales. Hubo empresarios implicados.
Alguno llegó a cobrar 500.000 dólares por mes, en un lapso de 5 años, algún
otro llegó a comprar 4.000 cabezas en un año.
En algún partido funciona solamente un móvil policial. Según un funcionario
de la Sociedad Rural, se faenan unas 70.000 a 90.000 cabezas de ganado. En
seis partidos bonaerenses se roban entre 500 y 1.000 cabezas de ganado por
año, y cuando se recuperan unos pocos animales se hace mucha alharaca,
igual que cuando se recuperan drogas. Aclaro que Argentina es el país que
menos droga decomisa.
Además de todas estas referencias hay algunas del joven periodista Diego
Gorgal, cuando escribió que en el 2002 denunciaron 4.500 hechos de
abigeato, un incremento del 61% con respecto al año anterior. Esto
representa pérdidas de 12.000 millones de pesos anuales. Yo por mi parte
aclaro que no todos denuncian, porque existen amenazas que generan bastante
miedo.

Autor: Redacción EcoDias