Epidemias, endemias y pandemias en el cine.

Fecha: Martes, 25 Octubre, 2011 - 10:11

De riguroso barbijo

De riguroso barbijo

Epidemias, endemias y pandemias en el cine.

Desde los sobresaltos por el dengue y la gripe porcina, en los medios
menudean los informes sesudos, los barbijos y las referencias -más o menos
acertadas- a films de epidemias.
Como para no ser menos respecto a esto último, se podría decir que
mayormente el cine trata el tema como documental, drama o terror.
El enfoque documental muestra las causas, efectos o se acerca a las
víctimas de una epidemia real, presente o pasada. Como ejemplo: Variola
Vera (Goran Markovic, 1982), sobre la viruela, o Epidemic Africa (Rory
Kennedy, 1999), sobre los niños infectados de SIDA.
Los dramas pueden tener una epidemia -real o ficticia- como centro o telón
de fondo y generalmente siguen a uno o un grupo de personajes, que padecen
la enfermedad o trabajan para erradicarla. El caso de Pánico en las calles
(Elia Kazan, 1950); Carne + sangre (Paul Verhoeven, 1985); Al Otro Lado del
Mundo (John Curran, 2006). Y la más citada por estos días: Epidemia
(Wolfgang Petersen, 1995), sobre una pequeña ciudad asolada por un
misterioso virus y rodeada por la U.S. Army, que pretende terminar el
asunto con un bombardeo “antiséptico”.
Finalmente el terror, género muy popular y metáfora de los temores
inmediatos o inconscientes de la sociedad. Desde la antológica invasión de
ratas que anticipa la peste negra en Nosferatu (F. W. Murnau, 1922) pasando
por la Serie B estadounidense de mediados del siglo pasado, que canalizaba
la paranoia respecto del comunismo en invasiones y plagas extraterrestres,
como la de La invasión de los usurpadores de cuerpos (Don Siegel, 1956).
Hasta este incipiente siglo XXI y el miedo a la manipulación genética que
subyace en Exterminio (Danny Boyle, 2002), Resident Evil (Paul W.S.
Anderson, 2002), Cuarentena (John Erick Dowdle, 2008), entre otros films.
La cinematografía argentina también aportó al tema en Fiebre amarilla
(Javier Torre, 1983), proyecto de Leopoldo Torre Nilsson logrado a medias
por su hijo. La peste (Luis Puenzo, 1992), ambiciosa versión de la novela
de Camus. Casas de Fuego (Juan Bautista Stagnaro, 1995), estupendo drama
biográfico protagonizado por Miguel Angel Solá. Más dos rarezas: La cigarra
no es un bicho (Daniel Tinayre, 1964), una “comedia pícara” con varias
parejas en cuarentena en un hotel “alojamiento”, y Los miedos (Alejandro
Doria, 1980), terror psicológico con un grupo de desconocidos tratando de
huir de una plaga, en obvia referencia al Proceso.
Y lo mejor… hasta las más virulentas de estas epidemias filmadas terminan
puntualmente al encenderse las luces de la sala.

Autor: Redacción EcoDias