Economía y medio ambiente Ecología

Fecha: Lunes, 29 Agosto, 2011 - 12:02

Contra la desertificación

Con la organización del OPDS, se llevó a cabo en Carmen de Patagones y Tornquist el II Congreso Provincial sobre Desertificación. A diferencia de su edición anterior, este año la convocatoria trascendió a los académicos y se dispuso como medio de escuchar la problemática de los residentes y productores de la propia región.

La preocupación por la desertificación que amenaza a la zona sudoeste de la provincia de Buenos Aires llevó al Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS) a centrar su mirada en nuestra región y sus problemáticas.
Por ello, el año pasado se llevó a cabo el primer Congreso Provincial sobre Desertificación impulsado por el mencionado organismo. En este 2011, la propuesta se repitió. Previsto originalmente para finales de junio pasado, distintos imponderables hicieron que se realizara finalmente el jueves 25 y el viernes 26 de agosto.
Las jornadas incluyeron disertaciones, ponencias y talleres. La propuesta se desdobló en dos días y otras tantas sedes, Carmen de Patagones y Tornquist. Ello se debe a que, por un lado, se decidió no centralizar la realización del evento, y por otro a que ambos partidos presentan causales distintos para el mismo problema: mientras en el extremo sur de la provincia la desertificación está causada por la erosión eólica, que con sus voladuras de campo ha dejado miles de hectáreas improductivas, en Tornquist los mayores perjuicios, a lo largo del tiempo, los ha causado la erosión hídrica.
Para conocer más en detalle los objetivos que se persiguieron con la organización del Congreso y la especial modalidad que se implementó en los mismos, EcoDias dialogó en Tornquist con el profesor Sebastián Presti. Director de Producción y Consumo Sustentable del OPDS, Presti fue el coordinador del Comité Organizador del evento.

Qué implica la desertificación
Consultado acerca de en qué consiste el proceso de desertificación que afecta a la zona, Presti eligió definirla como “la degradación de la parte biótica de la tierra, lo que hace que no sea fértil y no se pueda sembrar ni cosechar”.
El proceso, como se ha dicho, tiene causas naturales que no se pueden vislumbrar como solucionables a partir de la acción humana, “pero lo más importante es si nosotros podemos revertir el tema del desmonte, de la deforestación, de las malas prácticas agrícolas y ganaderas que hicieron que se sobreexplotara el uso de la tierra. Todo eso está siendo revisado, incluso con experiencias de lo que hicieron en otros países ante situaciones similares, para ir adaptando ese tipo de prácticas”, indicó el funcionario.
Declarado de interés legislativo por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia, durante el congreso se analizaron y debatieron soluciones para la grave problemática que afecta al sudoeste del territorio bonaerense comprometiendo su futuro productivo y socioeconómico.
 Se trataron temas fundamentales que atraviesan la desertificación: Agua, Suelo, Clima, Cambio Climático Global, y temáticas tales como la estrategia para la conservación de bosques nativos y su ley correspondiente.

Objetivos
Acerca de los fines que se persiguieron con la organización del evento, Presti afirmó “en primer lugar, instalar el tema para que realmente se entienda bien qué es el problema de la desertificación del sudoeste. Desde el OPDS lo que estamos haciendo es trabajar con instituciones, principalmente con los doce municipios del Plan de Desarrollo”. Se trata de la totalidad de los partidos de Adolfo Alsina, Saavedra, Puán, Tornquist, Coronel Rosales, Coronel Dorrego, Bahía Blanca, Villarino y Carmen de Patagones y circunscripciones de los de Guaminí, Coronel Suárez y Coronel Pringles.
“El año pasado fue muy exitoso el Congreso, y eso nos entusiasmó para que este año hiciéramos lo mismo pero con un desafío mayor: lo que hicimos fue trasladarlo”, agregó.
“Para no centralizarlo en un solo lugar, lo que hace que no haya muchas posibilidades de que la gente se traslade, la apuesta de este año fue estar con la gente de los lugares, de los municipios. Y quizá un poco menos con la parte científica. La información está en abundancia, incluso en internet. Lo que no está en abundancia es el contacto directo con el productor o la comunidad”, diferenció.
Con ese objetivo en mente se desarrollaron distintas conferencias e intercambios. También se llevaron a cabo varios talleres. Uno de ellos fue el de validación para un proyecto en base a un fondo que el OPDS y la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación gestionaron a través del Banco Mundial, para la adaptación al cambio climático y específicamente centrado en el tema de la desertificación en esta parte de la provincia.

Escuchar es aprender
“Nosotros acudimos a una orden del gobernador (Daniel Scioli) de ‘atiendan la situación del sudoeste’. Estamos hablando de enero o febrero del 2010. Y bajamos. La única manera de comenzar sustentablemente esta tarea es no haciendo planes ni nada por el estilo desde un escritorio en La Plata, sino bajar a las localidades y patear el terreno. Por eso, creo que antes del primer Congreso, vine unas siete u ocho veces, visitando todas las localidades y hablando con la parte oficial y los productores y la gente de los barrios. Y ahí tuvimos la idea de que se puede hacer mucho. Ahora lo estamos aplicando con mucho resultado”, recordó Presti durante el diálogo con EcoDias.
La idea de no centralizar en la capital provincial la administración del debate, la recopilación de información y la puesta en marcha de acciones concretas se tradujo en propuestas como la de este II Congreso. “En primer término, les dimos lugar a algunos productores y profesionales de las localidades para que ellos fueran los expositores y presenten proyectos y trabajos concretos que están realizando”, evaluó Presti.
Para el funcionario la modalidad del evento podría definirse como “un mix entre lo académico o científico y la sabiduría lugareña. Porque a la problemática la conoce más un lugareño que cualquier otro científico”.
 Las conclusiones extraídas de las jornadas son “un compendio, una guía práctica de lo que hay que hacer. Porque había grupos o talleres de chicos, jóvenes y productores. Es decir, estaban todos representados. Y realmente llegamos a la determinación de hacer una publicación compendiando todo lo que se había hablado y las conclusiones a las que se llegó”, subrayó.

El desierto expulsa
Durante su diálogo con este medio, Presti se refirió además a la importancia que el tema de la desertificación de las áreas cultivables de nuestra región tiene no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también en el aspecto social y económico.
“Cuando un campo no da más y la gente se tiene que trasladar con las familias y va a parar al conurbano, en villas y demás, realmente es muy denigrante para la persona, que después se encuentra atrapada, porque no puede volver a su lugar ni seguir adelante allá”, resumió.

¿Qué es la Desertificación?
La desertificación es el proceso a través del cual un territorio que no posee las condiciones climáticas de los desiertos (una zona árida, semiárida o subhúmeda seca) termina adquiriendo estas características. Esto sucede como resultado de la destrucción de su cubierta vegetal, de la erosión del suelo y de la falta de agua. Por esta razón, la desertificación constituye la expresión máxima del deterioro y degradación de los suelos.
Según los datos del Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación (PAN), en el año 2002, de los 270 millones de hectáreas que componen el territorio nacional, 60 millones estaban afectadas por distintos procesos y grados de desertificación.
El proceso de desertificación contribuye al agotamiento de la reserva de humus y a la pérdida de la diversidad biológica del territorio, disminuye la productividad y provoca el consiguiente deterioro de las condiciones de vida de los pobladores, generando pobreza y emigración.
La erosión natural de los suelos ocurre en aquellas zonas con períodos de sequía alternadas con épocas de exceso hídrico y sometidas a acción eólica. A estas condiciones naturales adversas, también se les puede sumar la acción del hombre, quien puede acelerar el deterioro a través de: prácticas agrícolas inadecuadas; ganadería con sobrepastoreo; mal uso de recursos hídricos; tala de bosques y desmonte para ampliar la frontera agrícola y otras prácticas económicas que rompen el equilibrio natural.
Otros factores de orden social que contribuyen a acrecentar el deterioro y la pobreza en estas áreas son: los problemas de la tenencia de la tierra; latifundios y minifundios con manejos inadecuados; deficiencia en la educación de los productores; escasa transferencia de tecnología para el manejo de las zonas secas; falta de capacitación y asesoramiento; bajo valor de la producción primaria y dificultades de comercialización.
En el año 1994, la República Argentina suscribió la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, ratificada en 1996, por el Congreso de la Nación mediante el dictado de la Ley 24.701. La autoridad de aplicación en materia ambiental de dicha Ley es la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable a través de la Dirección de Conservación del Suelo y Lucha contra la Desertificación, presente en el II Congreso desarrollado en Carmen de Patagones y Tornquist.

Las zonas de deterioro en la Argentina, según los datos brindados por el PAN, presentan las siguientes características:
● En la región Pampeana Semiárida, con suelos arenosos de pendientes suaves, se generalizó la agricultura con prácticas incorrectas y el sobrepastoreo en las áreas más secas. Las sequías periódicas desataron procesos de erosión eólica dando origen a médanos y exponiendo los suelos a la erosión hídrica.
● En la Patagonia, estepa con relieve de mesetas, la causante principal de la desertificación está dada por el sobrepastoreo ovino. Los sistemas ganaderos extensivos establecidos hace más de un siglo no contemplaron el uso sustentable del pastizal natural, acentuando sus condiciones de aridez por disminución o eliminación de la cubierta vegetal. Actualmente más del 30 por ciento de la superficie de la región se encuentra afectada por procesos erosivos eólicos e hídricos severos o graves.
● El Chaco semiárido, presenta un ecosistema sujeto a desmonte masivo asociado a la expansión de la agricultura, que expone los suelos a las precipitaciones y temperaturas extremas, generando pérdidas en la fertilidad y eficiencia hídrica, y consecuentes procesos erosivos.
● La Puna, ubicada en el Noroeste a más de 3.000 metros de altura, junto a la desierta región Altoandina está sujeta a procesos de erosión hídrica y eólica, fundamentalmente por sobrepastoreo.
● Los Valles Áridos del Noroeste y las Sierras Secas Centrales, áreas montañosas con sistemas agrícolas bajo riego y ganadería extensiva en los faldeos montañosos, presentan problemas de erosión en las cuencas hidrográficas por sobrepastoreo, deforestación e incendios. En el área de Cuyo coexisten importantes áreas bajo riego, con problemas de salinización y extensas llanuras sujetas a sobrepastoreo y deforestación.


Autor: Redacción EcoDias