Educación

Fecha: Martes, 13 Noviembre, 2018 - 00:00

Con los mapas bajo el brazo

Un taller, mapas, chicas y chicos, la Geografía como disciplina para aprender: se armó una jornada inolvidable de juegos y saberes.

El Museo y Archivo Histórico organizó un día dedicado a la Geografía, junto al Proyecto de Extensión de la Universidad Nacional del Sur, para la ocasión acondicionó una de las salas del ex hotel de inmigrantes. Fueron dos momentos dirigidos por Graciela Benedetti, magister universitaria y la licenciada Blanca Gazzolo, quienes entrenaron rápidamente a chicas y chicos de 6 a 12 años en el arte de entender y recrear el lenguaje geográfico. Planos, mapamundis y globos terráqueos rodearon las mesas de trabajo para dar lugar, más tarde, a dibujos de manos pequeñas.

Compinches la construcción
“Recibimos su invitación y nos pareció más que interesante la idea, sobretodo porque además de llevar nuestros mapas, el museo expondrá parte de la colección de mapas y fotos áreas de Bahía Blanca del año 1950 al 1970, propiedad del museo, que nos servirán para comparar con las imágenes actuales de Google Earth”, contó Benedetti a EcoDias.

Las actividades organizadas por el grupo universitario son variadas, “vamos presentando la cartografía a distintas escalas, desde el globo terráqueo a planos y esquemas de Bahía Blanca. Buscamos, localizamos, señalamos, viajamos con los mapas, aprendemos sobre las distancias, imaginamos otros lugares, otros países, armamos y desarmamos rompecabezas”. La actividad inicia con los materiales más tradicionales: el mapa, el plano, la carta topográfica, la foto aérea, de esta forma, muchos niños y muchas niñas por primera vez encuentran su casa en el plano, la ven desde el aire, reconocen su barrio. “Se proponen distintos materiales cartográficos y se explican sus diferencias de cómo están realizados, por ejemplo, qué diferencias hay entre un plano y una imagen satelital”. Otra tarea que realizan es la enumeración, a través de ella se enuncian cosas, que se van inventariando: hechos, datos e información. “Cuando los datos que brinda un mapa son enumerados por los mismos participantes se comienzan a analizar, se busca la comparación entre hechos semejantes, o la distinción, para destacar las diferencias”. Aquí los chicos trabajan con los elementos naturales y los elementos humanos del espacio geográfico, en este momento de intercambios y reflexiones, se descubre que hay mucho conocimiento dando vueltas. Los símbolos son parte de este registro que cualquier persona tiene por el solo hecho de vivir y convivir en una ciudad. “La idea general es que se familiaricen con un mapa y conozcan su lenguaje, empezar a pensar qué nos quiere decir un mapa, qué nos quiere transmitir y ello lleva a pensar en una cartografía crítica, en quién hizo el mapa, para qué, con qué fin, en qué contexto fue dibujado, es el momento en que tiempo y espacio entran en acción”, apasiona la especialista.

No fue cosa de un día
El proyecto “Geógrafos por un día” surgió a partir de una idea compartida con la profesora Gabriela Andreozzi, en el año 2008. “En uno de nuestros tantos viajes a congresos y encuentros, empezamos a pensar acciones para hacer algo más con la Geografía: tener nuestras aulas de ciencias sociales en las escuelas, armar un dossier de materiales cartográficos, ir a otros niveles educativos como inicial y primaria para incentivar a estudiantes y docentes en temas de Geografía, trabajar e interpretar mapas a escala local, tanto históricos como actuales, trabajar con niños y niñas de distintos barrios de la ciudad en la formación de ciudadanos comprometidos con su entorno, incorporar algunos de los principios de la Geografía a la educación no formal, realizar distintos itinerarios geográficos en la ciudad y en la región, entre otros”. Las ideas ya cumplieron 10 años, y el proyecto es uno de los ejes de Extensión Universitaria, el financiamiento llegó desde el Proyecto de Apoyo a las Carreras de Ciencias Humanas (PROHUM), proveniente de la Secretaría de Políticas Universitarias, también realizaron su aporte el Voluntariado y Extensión de la Universidad Nacional del Sur.
“La idea inicial siempre se fue sustentado en estos objetivos: conocer más sobre nuestro espacio local, comprometernos con la realidad social que nos rodea y sensibilizar a los niños y niñas a construir la noción de espacio geográfico y de territorio a través de distintas situaciones de aprendizaje basadas en los mapas. Entendemos que estas acciones contribuyen a la formación de un ciudadano crítico y responsable”, defendió la docente e investigadora. La primera exposición se realizó en la Biblioteca Rivadavia y se llamó “El mundo a la mano: geógrafos por un día”, una muestra interactiva de cartografía donde participaron estudiantes de nivel inicial, primaria y secundaria. Se realizaron dos ediciones, una en el año 2011 y otra en el año 2012. Circularon por la biblioteca más de 2000 chicos de Bahía Blanca y la región acompañados por sus docentes. Y una cosa lleva a la otra, pronto el grupo organizó junto a la Biblioteca Rivadavia otro proyecto, la mapoteca. “Hoy está en línea y puede consultarse el catálogo, aquí hay que destacar a la cartógrafa Laura Rubio, a la licenciada Blanca Gazzolo de la Universidad y a la profesora Andrea Silva que estuvieron a cargo de la organización del catálogo de mapas y su puesta en marcha como así también a Gabriela Raggio, de la Hemeroteca de la Biblioteca quien trabajó a la par nuestra en el armado de la mapoteca. Todo esto, por supuesto no se hubiera podido llevar a cabo sin el compromiso y el apoyo que la directora de la Biblioteca en ese momento, la licenciada Norma Bisignano, nos brindó. Confió en nuestra propuesta, tanto el proyecto de la mapoteca como el de las muestras interactivas, donde la Biblioteca se revolucionaba con cada nuevo grupo que ingresaba a sus salas”.
La siguiente instancia involucró a la Asociación de Padres del Colegio Victoria Ocampo, con quienes se realizó una muestra de mapas en el subsuelo de Avenida Colón 31 en el marco de la Feria del Libro, Arte, Ciencia y Cultura. “Ello se llevó a cabo en el año 2015 y en 2016. Allí se expusieron los materiales históricos de la Biblioteca y cartografía del proyecto donde los niños, que siempre son los protagonistas jugaban con los mapas, los planos, las imágenes, las fotografías”. A partir de estas actividades fueron surgiendo otras propuestas que se realizaron con las bibliotecas populares José Hernandez, de General Cerri y Pajarita de Papel, la agrupación los Pibes del Machimbre, las sociedades de fomento de los barrios Bajo Rondeau y Richieri y la Escuela de Pompeya. “Tenemos otras salidas pendientes, a la Biblioteca de Monte Hermoso por ejemplo, a Saldungaray, pero entre nuestras clases y otras obligaciones en la UNS nos falta tiempo”, apuntó mirando la agenda. A lo largo de este tiempo, estudiantes voluntarios y docentes universitarios conformaron las filas del proyecto, “muchas de estas personas hoy son colegas, otros se van sumando en cursado del 2° y 3° año de la carrera, tenemos mucho que agradecer a todos ellos ya que sin su compromiso estas actividades no serían posibles”.

Autor: Redacción EcoDias