Opinión Ecología

Fecha: Lunes, 21 Noviembre, 2011 - 06:28

¿Qué necesita Argentina?

No dudo de las buenas intenciones de Aron Berstein, pero disiento con su nota publicada en EcoDias Nº 386, titulada “Argentina lo necesita”, que me recuerda el desarrollismo frondicista, el que llevó a los contratos petroleros que debió anular Illía, a la “camionización” del transporte de cargas, al Plan Larkin de eliminación de los ferrocarriles, al deterioro de la enseñanza pública, común y laica en favor de la privada, etc.
En su nota, Berstein expresa, en cuatro ocasiones, su disconformidad con las discusiones sobre el desarrollo del Puerto de Ing. White, para terminar con un extraño pedido que prioriza el orden: “Señora Presidenta, venga cuanto antes, nos traería orden y paz en la casa…”. Por lo visto, identifica diferencias de opinión con desorden, haciendo necesaria la intervención providencial de “otro nivel” para volver las cosas al cauce normal, en detrimento de la salutífera confrontación de ideas. En mi opinión, la incipiente democracia que tenemos debe fortalecerse en base a más discusión, que lleve a decisiones fundamentadas, atentas en primer lugar a la salud de los vecinos, a la conservación de los recursos naturales y a una distribución equitativa de la riqueza generada.
Además, propone un complejo portuario que arranque en Gral. Cerri y llegue hasta Puerto Belgrano “e islas adyacentes” (¿se referirá a las de la Reserva Natural Bahía Blanca, Falsa y Verde?). De realizarse, arrasaría con cuanta vida existe hoy en nuestro estuario, brindando una salida privilegiada al negocio agro-exportador, a la urea de Profértil basada en gas metano que pagamos tan caro, al potasio que le regalamos a Vale junto con cantidades enormes de agua y metano, etc., con muy poco provecho para Argentina. Pareciera que no distingue entre crecimiento (sinónimo de “más”) y desarrollo (que significa “mejor”).
También hace referencia a posibles convenios con el comucapitalismo chino, ofreciendo extensiones enormes al extranjero, en lugar de ponerlas al alcance de la multitud de arrendatarios y pequeños chacareros argentinos que han debido migrar a las ciudades por falta de incentivos para una producción agropecuaria que conserve el suelo y sea rentable.
Berstein incurre en cargos confusos acerca de intereses que estarían detrás de acciones que “pintan” bien (sic); “científicos” pagados para favorecer determinados intereses; ambientalistas empeñados en preservar la vida de 100 gaviotas y 100 cangrejos; y sugiere acríticamente “soluciones modelos” logradas en escenarios totalmente diferentes al de nuestro estuario, como Cuba y Holanda, que “tienen planteados los mismos problemas”.
En mi opinión, lo que Argentina necesita es alejarse de la idea neoliberal de crecimiento a como dé lugar y su “derrame” futuro de beneficios, cuando rebalse el cuerno de la cornucopia. Sucede que tal rebalse jamás se produce, pues por debajo del borde superior de ese cuerno hay tuberías que desembocan en los bolsillos de los poderosos. Esto explica que, en plena expansión y aumento del PBI, tengamos aún 30 por ciento de pobres e indigentes.

Autor: Por Braulio Laurencena